Tan sólo ha sido media jornada de trabajo pero la relación tiempo-esfuerzo no se ha visto perjudicada. La exigente sesión que el CAI Zaragoza ha realizado hoy en su concentración de Vielha habla bien a las claras de que para José Luis Abós no hay tiempo que perder y cada entrenamiento es un una exigencia superior a la anterior.
Poco antes de la 9.00 horas, Isaac López pulsaba su cronómetro y emprendía la sesión de carrera continua prevista cada mañana. Hoy ha sido más dura. Terreno escarpado, el propio del lugar, pero a un ritmo que atisbaba la dureza de la mañana. Apenas diez minutos para una ducha rápida, desayuno y al pabellón.
Allí, el técnico tenía guardados 90 minutos de exigencia máxima. Cada pausa para beber agua era un oasis en medio del sudor y el esfuerzo. Tensión en el juego de cinco contra cinco, toque de atención para los juniors y recordatorios de concentración y fijación de posiciones en cada movimiento. El laboratorio rojillo no escatima esfuerzo ni a media jornada.
El equipo guardará descanso esta tarde aunque deberá acudir a los actos oficiales previstos en la localidad. Mañana jueves, otra doble sesión, la última antes del amistoso del viernes en Vielha.
Jorge Cano, primer damnificado
La intensidad propia de la sesión tuvo la primera víctima. Un contacto con Rakocevic acabó con el zaragozano en "la lona" del parqué. El jugador fue llevado a un cercano centro hospitalario para atajar la hemorragia que manaba del corte que llevaba en el labio inferior. Todo quedó en un susto y Cano es el primer "herido de guerra" en Vielha.
A la espera de Van Rossom
El CAI Zaragoza presentará mañana a partir de las 11.00 horas al base belga Sam Van Rossom. El jugador cumplimentará los preceptivos reconocimientos médicos y las últimas cuestiones administrativas antes de emprender rumbo a la concentración en el Valle de Arán. Su participación en el choque del próximo viernes ante el DKV Joventut no está asegurada.
