El Campus de Verano llega a su ecuador

BASKETZARAGOZA.NET El primer turno del Campus de Verano que organizan el CAI Zaragoza y el Estadio Miralbueno El Olivar ha llegado hoy a la mitad de su trayecto. La experiencia, como el año pasado, está siendo todo un éxito tanto para los jóvenes apasionados del basket como para los monitores que prestan toda su dedicación al buen funcionamiento de la actividad.

Desde el primer día la convocatoria fue un éxito: al poco de abrir inscripciones, se completaba el turno ofertado del 1 al 12 de julio con más de 120 inscritos y muchas más solicitudes que satisfacer y para las que se lanzó el segundo turno del Campus del 15 al 26 de julio.

 

Fieles a la cita y muy puntuales, el día 1 de julio a las 10 horas, los primeros pequeños aparecían por la puerta de acceso de El Olivar con algunas caras de desconfianza y recelo sobre lo que se encontrarían. Con la encomiable labor de los monitores desde el primer minuto, pronto sus rostros se fueron transformando en caras de felicidad y alegría. De la mano de sus respectivos monitores, los más pequeños de la casa disfrutan del deporte, los espacios abiertos, las amplias zonas verdes, las piscinas, de multitud de juegos y, por supuesto, de mucho baloncesto. Uos ingredientes que desean que los peques y los más jóvenes amantes del deporte de la canasta no paren y se lo pasen en grande conviviendo en un entorno saludable de deporte y diversión.

  

Eso sí, la pasión por el baloncesto comienza desde antes de las 10h, cuando el precampus recibe a los chicos y chicas más madrugadores para dirigirse al pabellón nuevo de El Olivar y a sus pistas exteriores. Allí espera una buena sesión de baloncesto: técnica individual, técnica y táctica de equipo, mejora en los fundamentos básicos del baloncestos: tiro, pase, coordinación...

Casi dan las 13.00 horas con el baloncesto presente en cada rincón del Campus si bien, entre triple y triple, hay tiempo de realizar juegos cooperativos e interacción, aeróbicos, de conocimiento...  Casi sin darse cuenta llega la hora de darse un buen chapuzón y refrescarse en las piscinas en compañía de los compañeros del Campus, que a estas alturas amigos ya más que consolidados. Un baño rápido y refrescante porque con tanta actividad rugen ya las tripas y es que llegadas las 14 horas es el turno de la comida. Hay que reponer energías y fuerzas, que la tarde también es larga. 

 

Tras la comida toca un poco de relax con actividades como los talleres o el cine. Desconexión agradecida pero momentánea, porque toca volver de nuevo a la carga y proseguir la actividad física con las competiciones de baloncesto, donde los jóvenes talentos demuestran lo que han aprendido, que es mucho.

Tras el esfuerzo y al borde de las 18 horas, los cuerpos piden un baño con el que se acaba la jornada cuando a las una hora más tarde los pequeños son recogidos en la puerta para irse a casa llenos de emociones y con un solo deseo, que den las 10 de la mañana para regresar al Campus.